Santificando el Día del Señor cuando no podemos asistir a la Misa

Santificando el Día del Señor cuando no podemos asistir a la Misa

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Para los cristianos, el domingo es un día como ningún otro día de la semana. Creemos que es el día de la fiesta original; el día del Creador; la Pascua semanal; el primer día; el octavo día; el día del don del Espíritu, de la luz de Cristo, de la fe; un día indispensable. Esta es la razón por la cual el domingo es el día principal en que los cristianos se reúnen para rezar y celebrar la Eucaristía.

Sin embargo, cuando esa reunión dominical no es posible de la manera habitual, aún podemos honrar el Día del Señor y marcarlo como un recordatorio de que, en Cristo, tenemos vida eterna. Al guardar este día santo, incluso cuando las circunstancias nos impiden estar juntos como parroquia, aún podemos estar espiritualmente unidos en oración y ser un signo para el mundo de que Cristo ha vencido la muerte.

Una manera significativa en que los cristianos han rezado cada día es a través de la Liturgia de las Horas, ya sea solos o en grupos. Esta antigua práctica, con orígenes en el Antiguo Testamento, continúa siendo una disciplina de oración diaria para las comunidades religiosas.

Incluso aunque no seamos parte de una comunidad religiosa, el solo rezar la Liturgia de las Horas especialmente los domingos puede ser una forma de sostenernos a nosotros mismo y sostenernos unos a los otros en oración común durante estos tiempos inusuales. La Liturgia de las Horas se puede rezar en cualquier lugar, solo o en comunidad. El líder de la oración puede ser cualquier cristiano; no necesita ser sacerdote o diácono. Lo único que necesitará es una Biblia o acceso a la Internet para encontrar los pasajes de las Escrituras.

La Liturgia de las Horas tiene dos partes. La primera parte alaba al Padre a través de Cristo que consiste en lecturas orantes o con el canto de los salmos y cánticos (pasajes poéticos de la Biblia) y un pasaje de las Escrituras. Habiendo recordado las bendiciones de Dios, la segunda parte nos invita a ofrecer oraciones por nosotros y por el mundo.

Hay dos momentos específicos para rezar la Liturgia de las Horas. Cuando sale el sol en el día, rezamos la oración de la mañana para honrar al Cristo resucitado. Y a medida que el sol se oculta, rezamos la oración de la noche para recordar el amor de Cristo por nosotros en su muerte en la Cruz. No hay hora exacta para rezar estas “horas”, siempre y cuando la hagan en torno a esas horas. Usted puede rezar las dos horas el domingo o solo una de ellas según lo permita su horario. El recurso adjunto es una versión adaptada de la Liturgia de las horas utilizada por la Iglesia católica.

Además de la oración, nosotros podemos santificar el Día del Señor haciendo obras de misericordia. Algunas se pueden hacer incluso cuando uno no puede reunirse con otros: ya sea escribiendo una nota o llamando a un amigo o a un miembro de su familia que podría sentirse solo en ese día; donar dinero a organizaciones que ayudan a los necesitados; hacer de la comida algo especial; leer o crear algo hermoso.

Durante este tiempo inusual de crisis, lamentamos que muchos no puedan reunirse para la eucaristía dominical. Ofrezcamos nuestra hambre y tristeza en solidaridad con los que nos rodean alrededor del mundo quienes regularmente pasan sin la eucaristía dominical por enfermedad, falta de ministros, o aislamiento. Que Cristo que está presente dondequiera que dos o tres se reúnan en su nombre, nos traiga sanación, paz y nos una en su Espíritu de amor.

Traducido por Christian Leaños

Liturgia de las Horas cuaresmal para la familía en su casa cuando no podemos asistir a la Misa

Cuarto domingo de Cuaresma, Año A

Quinto domingo de Cuaresma, Año A

Oración diario

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